Kike Calvo Fotografía

jueves, 29 de agosto de 2013

Asia: 10 lecciones aprendidas con el corazón de un fotógrafo



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Mi mente vuela. Son las 5 am y aun no he conciliado el sueño. Estoy desvelado tras viajar de Bangkok a Tokyo, y de Tokyo a Nueva York. Han sido semanas recorriendo Asia, y muchas las lecciones aprendidas. Feliz de no haber tenido ningún contratiempo en una expedición tan larga, no dejo de pensar en todas esas personas que tocaron mi vida durante el viaje. Viajar motiva. Viajar despierta. Viajar enseña. He decidido hacer un pequeño recuento de algunas lecciones aprendidas durante el transcurso del viaje:

Sra. Savarn, víctima de una mina antipersonal en Camboya con el autor, Kike Calvo.
Localización: Amansara Hotel en Siem Reap 


1.
El valor de la dignidad y el respeto: Hay trabajos fotográficos y expediciones que nos cambian. Quizá me atrevería a decir, que todas nos cambian, aunque a veces, no nos demos cuenta. A pesar de que me encuentro a miles de kilómetros de distancia de Camboya, no puedo dejar de pensar en la Sra. Savarn. ¨La señora lloró después de posar para tus fotografías¨, me explicó el director de ¨Landmine Survivors Cambodia¨ Tola Soun. ¨Ella se sintió honrada durante todo el tiempo que te enfocaste en capturar las fotografías y realizar la entrevista. Para ella fue una experiencia memorable, una oportunidad de sentirse igual a los demás, algo que no siente durante su vida diaria.¨ Lo que la Sra. Savarn no sabe, es que su gesto de posar frente a mi cámara, y compartir conmigo su triste infortúnio que le hizo perder un brazo y una pierna al pisar sobre una mina anti-personal, tocó mi corazón. Me recordó una vez más, que los fotógrafos, cámara en mano, contamos con una potente herramienta de cambio y denuncia. Una herramienta que debemos usar con cautela, convicción y pasión. Pero sin nunca perder la perspectiva ni el respeto por nuestros sujetos.

Localización: Bandipur, un pequeño pueblo en las montañas del Valle de Katmandú. 


2.
Esas pequeñas cosas: De lance a lance, de poquito a poco, se forjan las personalidades, los recuerdos y las carreras. Quizá muchos cuando comenzamos, soñamos con esa gran historia, con realizar ese gran reportaje fotográfico. ¿Será algo humano? Recientemente alguien me indicaba que mi fotografía se está tornando en algo cada vez más personal, más íntimo y cercano con la cotidianeidad. Son esas pequeñas cosas las que marcan nuestro trabajo y nuestro proceso creativo. Podría parafrasear a Ernesto Sábato diciendo que ¨Un buen fotógrafo expresa grandes cosas con pequeños momentos; a la inversa que el mal fotógrafo, que expresa cosas insignificantes con fotografías grandiosas.¨ Muchos de los personajes que aparecerán en breve en mi columna de National Geographic Newswatch ¨Dreams of the World¨, me recordaron las palabras de Frederick Van Eden, que decía que el sol acepta pasar por pequeñas ventanas. El sueño de aquella niña de Bhaktapur a las afueras de Katmandú con la que casualmente conversamos en Durbar Square, que soñaba con algún día ser actriz. El sueño de tantos y tantos. Esas pequeñas cosas…

Localización: Bandipur, un pequeño pueblo en las montañas del Valle de Katmandú. 



3.
El mundo retumba con los latidos de la gente buena: Los medios de comunicación nos bombardean con informaciones noticiosas. Es una actitud correcta, y parte de nuestra formación y educación, estar al tanto de cuanto acontece en el planeta. Sin embargo, el que no viaja, comienza a percibir el mundo como algo caótico y repleto de energías negativas. Lo cierto es, que en el mundo queda mucha buena gente. En Camboya, los acróbatas circenses salidos de las calles, cautivaron mi espíritu. Desde hace años, Jean-Christophe Sidoit trabaja en el proyecto Phare; Nita, tras vivir en el exilio en París durante años a consecuencia de la situación en Laos, decidió regresar a casa, Luang Prabang, a luchar por la conservación de las tradiciones y expresiones artísticas de su país;  Ahora que lo pienso, no recuerdo la última vez que me senté a ver las noticias frente a un televisor. Ahora que lo pienso, hace años que no enciendo el televisor. Por cierto, ¿dónde guardé el televisor? ¨¡Qué pequeñas son mis manos en relación con todo lo que la vida ha querido darme!¨, como hubiera dicho Ramón J. Sender. Que no nos lo hagan olvidar, por el mundo caminan infinidad de historias admirables.

Mujeres trabajando en una plantación de arroz en Nepal.




4.
No aterrizar con ideas pre-concebidas: Ralph Waldo Emerson hubiera arrancado este punto diciendo que a pesar de que viajamos por el mundo en busca de la belleza, debemos llevarlas con nosotros, o quizá no la encontremos. Comenzé el viaje cansado, incluso bajo de energías. Llevaba ya a las espaldas muchos miles de kilometros acumulados este año. Mi llegada a Nepal no fué como esperaba. Lugares que recordaba con cariño, se habían transformado, convirtiéndose en espacios caóticos, sucios y llenos de turistas, en muchos casos. Pero el viaje te enseña, al igual que lo hace la vida. Aunque me río cuando recuerdo la frase Groucho Marx "Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…", me entristece que el mundo avanze en esa dirección de pensamiento. El momento en el que me liberé de mis cargas y preconcepciones sobre Nepal, fué un instante, en el que inmerso en un barrizal en un campo de arroz en el valle de Katmandú, a las afueras de Bandipur, observé durante muchos minutos a un grupo de mujeres trabajar en el campo. Me miraban y sonreían a carcajadas al verme avanzar cubierto de barro, tratando de llegar hasta ellas para inmortalizar la escena con una fotografía.

Contenedores de todos los tamaños a la entrada del mercado de pescado de Tokio (Japón)


5.
¡Que viva la globalización! Las economías y los gobiernos apuestan por el crecimiento. El acceso a los mercados internacionales, y la aspiración a la llegada de miles de turistas en los lugares más pequeños. El empresario nepali Basnat me habló de su preocupación de una evolución hacia una mono-cultura en su país. Por mi parte, yo personalmente comenzé a viajar tratando de no leer una única página del ¨libro,¨ como hubiera dicho San Agustín. ¨El mundo es como un libro, y aquellos que no viajan, tan sólo leen una página¨. Cuando en mi búsqueda por conseguir artesanías locales de recuerdo, comenzé a encontrar las mismas esculturas de fabricación china en diferentes mercados remotos de Laos y Tailandia, comencé a preocuparme yo también. ¿Estaremos más avanzados en ese proceso de mono-cultura y globalización de lo que en un principio había vislumbrado?

Como salidos de la nada, una familia aparece, con ropa de domingo,
en uno de los muchos puentes colgantes que en Nepal, permiten que la
gente continúe con sus vidas diarias. Al final del grupo, pasó el padre, cargando 
a la espalda a uno de los hijos, que parecía enfermo. 


5.
La formación de un niño: Benjamin Franklin nos dijo que la felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días. Estaré eternamente agradecido a mis padres, que llenaron mi habitación de libros. Apoyaron  mis instintos de aventura infantiles, motivándome a coleccionar fósiles, minerales, sellos, monedas. En una reciente expedición de National Geographic, uno de los pasajeros me agradeció con mucho cariño, el ayudarle a recordar la ilusión por las pequeñas cosas de la vida. Asia, con sus tradiciones y contrastes, en mi viaje por miles de kilómetros  me he recordado una vez más, la idea de Joseph Heller: ¨He llegado por fin a lo que quería ser de mayor, un niño.¨

La lluvia, trasnforma el mundo del color en algo mágico en Tokio (Japón)



6.
Pongamos que hablo de salud: Después de llegar a casa, comenzé con las rutinas habituales post-viaje, tratando de abrir la maleta lo antes posible, para evitar el ¨síndrome de la maleta en el salón¨, que puede durar varios días, como ya ha sucedido en el pasado. Para mi sorpresa, descubrí que mis tobillos estaban inflamados. No podían verse las líneas curvadas habituales. Preocupado, decidí informarme sobre el tema. Mis tobillos, se veían no como ¨ankles¨, sino  "cankles". El término se utiliza para referirse a la acumulación de líquidos en los pies y los tobillos, particularmente notorio en estas zonas, debido a los efectos de la gravedad. Es decir, un edema periférico. El  verdadero problema no es esa inflamación, sino el que se formaran coágulos en las venas de las piernas (tromboembolia), que podrían desprenderse y viajar hasta los pulmones, el corazón o el cerebro. En viajes largos, no bebais alcohol, y tratad de levantaros a menudo, realizando estiramientos y ejercicios. Algunos recomiendan tomar una aspirina antes del vuelo.

Un hombre pesca al atardecer en las orillas del Río Mekong en Laos. 



7.
Nuestra aportación económica como viajeros: Me he dedicado a observar el turismo en cada país en el que he trabajado. Existen patrones de comportamiento, que ya se han tornado en globales. En mi visita a Angkor Wat, observé como son muchos los que viajan en tours organizados. De hecho, algunos países, organizan los viajes organizados, sin ni siquiera contar con guías locales, e incluso preparando comidas como las que sus viajeros encontrarían en casa. Por un momento, junto al templo de Ta Phrom, muy temprano en la mañana, antes de la llegada de las oleadas de turistas, la idea de que gran parte del dinero que se supondría llega a los destinos a manos de los que viajan, queda en las grandes operaciones de turismo. Independientemente del gasto invertido en vuestro viaje, no olvideis que esas pequeñas compras que realizais, son el aporte real que queda para la economía local. La botella de agua, la pequeña escultura o el guía improvisado que nos ofrece sus servicios para explorar el lugar.

Atardecer en el Río Mekong. Luang Prabang (Laos)



8.
Alejarnos de las cosas… no hace que las olvidemos, sino que las queramos más¨, como dice Federico Ezequiel Gargiulo en Huellas de Fuego: Relatos de una Expedición al Fin de la Tierra. Antes de la partida, muchas veces nos preocupa la estabilidad, lo que tenemos y dejamos atrás, pensando que el paso del tiempo y la distancia, podrían tener un impacto negativo sobre ellas. Sin embargo, las experiencias, los contrastes, los olores, la pesadumbre y los sonidos, acarician las puertas de nuestro espíritu, hacíendonos valorar nuestra propia existencia. Viajar nos enseña. Buda hablaría de descubrir nuestro mundo, y luego con todo nuestro corazón, entregarnos a él.

Bailarina Apsara en el Hotel Amansara en Siem Reap (Camboya)


9.
El arte de la fotografía está cambiando. El mundo que observa nuestro trabajo está cambiando. Si bien, no debemos olvidar que las fotografias, como la propia vida, deben componerse con sentimiento, el corazón e instinto, y pensando únicamente en reglas y proporciones. Por el camino del corazón, esa es la clave.

Monje budista medita bajo las raíces de un árbol milenario en el 
Templo de Ta Phrom en Angkor (Camboya)


10.
El camino no se encuentra fuera. El camino, nuestro camino, se encuentra en el corazón. Nuestro cielo, mision y propósito, existen dentro de nosotros. Nunca dejeis de soñar.

La telefonía móvil parece haber cambiado las rutinas diarias de la humanidad. 
Metro de Tokio (Japón)

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Mencionar la ayuda brindada por Amansara Hotel en Siem Reap y AmantakaHive Bar
La Residence en Luang Prabang












Anuncio de Coca-Cola y Cámaras de Seguridad


Al ver el anuncio de Coca-Cola utilizando momemtos positivos captados por las cámaras de seguridad de diferentes ciudades, me ha parecido una forma alegre de comenzar el día. Me encanta cuando los creativos, lanzan mensajes positivos a la humanidad. 

domingo, 25 de agosto de 2013

Dreams of the World: Buddhist Monk from Angkor (Cambodia)

 This post is the latest in Kike Calvo´s series Dreams of the World
which profiles interesting people we meet during our travels.

“I was young the last time I was here. It was, perhaps, 45 years ago” Buddhist monk Tak Tak, 60, said gently as he contemplated the silent magnificence of early morning Ta Prohm temple in Angkor, Cambodia. “There were many more trees, larger plants wrapping around the ancient walls,” said Tak Tak as he gazed at the bas-reliefs and recalled the emotions of the first time he saw the temple as a samaner or novice monk (śrāmaṇera).   While his monastery, Phras Ang Tep, is less than three miles away from Ta Prohm, this is only his second visit to the temple. “Monastic daily life is regimented and rules are to be respected. I go out but only on occasions,” said Tak Tak uncertain, and fairly unconcerned, about the next time he may be able to see again the striking Angkorian World Heritage site that has been standing close to his home for more than eight centuries. While a flock of two million annual tourists rush through the globe to see the ruins, scientists work hard at preserving the structure, and looters try their luck at getting a piece of the divine, Tak Tak knows that inevitably Ta Prohm will continue to change. “Everything is constant change. Everything is flowing. That’s the teaching of impermanence,” said Tak Tak. “My dream is to see more monks in Buddhism. I would like to become a chief in the Theravada Buddhist tradition to guide new generations, to teach them and inspire them to respect the rules of Buddha.”

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jueves, 15 de agosto de 2013

Dreams of the World: Apsara Dancer from Siem Reap (Cambodia)

Sophea-Kagna Ieu, Apsara dancer, performs at Amansara in Siem Reap (Cambodia). 
Photograph © KIKE CALVO 




This post is the latest in the series Dreams of the World, which profiles interesting people we meet during our travels.


“It looked like a girl from the sky. The most beautiful image I had seen” said Sophea-Kagna Ieu, 47, about the first time she saw a classical Apsara ballerina delicately positioning her arms and hands.  “It was the end of the horrific Khmer Rouge regime and I was about 13. One day, on my way home from school, I saw a window lit up with that image of a girl training to become an Apsara dancer. I stopped by every day until I had the courage to ask the teacher if I could learn too”. Sophea attended the Rachma School of Dance and trained rigorously for about two decades. “Before Apsara dance came to my life I spent three years in forced labor camps weeding grass and digging a minimum of one hundred sugar cane holes a day in exchange for a bowl of rice,” recalls Sophea. “I was only a child and I did not want to live. But I was strong and I survived.” Coping with the memories of war and driven by the powerful desire to dance for the gods, as Apsara dancers have done for centuries in the Khmer tradition, Sophea’s journey continued. Taking secret French lessons at a time when learning a European language was forbidden, she eventually found her way into a dance troupe that would go to Paris to bring Apsara dancing to exiled Khmers. The troupe was lead by HRH Princess Buppha Devi, whom Sophea admires profoundly for the sheer finesse of her movements and timeless elegance of her gestures.  “When I dance I feel like the people in the public are not humans but gods. My spirit goes out to them. I feel I am dancing in front of the gods,” explains Sophea who is part of Amansara Resort’s effort to support and maintain traditional Khmer culture through a select group of artists in Siem Reap. “Amansara’s exquisite interior design and the respect that is given to every performance is in line with the celestial nature of Apsara dancing.” My dream is to continue to promote Apsara dance, to become a good teacher and to have my own school where I can pass on my knowledge to children.”


miércoles, 14 de agosto de 2013

Bayon Temple in Ankgor Complex


Early morning shooting in Bayon Temple at the Angkor complex in Siam Reap (Cambodia). Very thankful to Amansara Hotel for their help with all my logistics while in town. If you plan traveling to this site my advise is, go to bed early the previous day and wake up at 4.30 am, so when the complex opens at 5.30 am, so you can already be on your selected site with no people around. 

360 Panoramic View of Bayon Temple. Click on the image to see in detail. 

martes, 13 de agosto de 2013

Dreams of the World: Sarangi Player from Pokhara (Nepal)




"My dream is to continue playing the Sarangi. I belong to the Gandharwa , a musician cast. Both my mother and father played the same instrument, a four-stringed violin-like instrument.  About 300 years ago my cast, the Gandharwa , delivered news through music. Today we still sing ballads from village to village,"  explains Bukun Ghandavra, who was born in Thanau Tanaw, a village near Pokhara. He started playing the Sarangi at the age of 21 and since then he has played continuously for the last 16 years ago.  "There is no appreciation for this instrument in Nepal," he says." In other countries they love my music. Music has not made me a rich man, but thanks to music, I have been able to perform in Japan, Korea, Ireland and Australia. "